LABERINTOS Parte 2ª




El camino y la trayectoria vital


La interpretación principal del laberinto es a través de su simbología, como metáfora de la trayectoria vital humana.

Quien se adentra en él, tiene ante sí de inmediato el objetivo. Aunque la distancia puede parecerle corta, la maraña (El camino lleva alrededor del centro y después incluso más, lejos, hacia los recovecos del laberinto. Paulatinamente, surgen las preguntas: ¿estoy yendo por el buen camino?, ¿tiene, sentido continuar? y, entre tanto, la meta hace mucho que desapareció de nuestra vista.

Tarde o temprano, se vuelve cerca del lugar de partida, por lo que no se aprecia ningún progreso. Después de haber (caminado mucho, ahora casi se vuelve al punto inicial. Pero el camino parece girar de nuevo hacia el centro. Y después, de una forma repentina e imprevista, uno se encuentra en el centro.

La distancia entre el punto de partida y el centro en los Laberintos de las iglesias góticas es de aproximadamente 6 metros y, de hecho, se recorren unos 240 metros. El camino 40 veces más largo y no hay ningún atajo, por lo que debe recorrerse y experimentarse en todo su recorrido. La única alternativa posible es permanecer quieto, renunciar al camino, Pero, desde luego, esto no conduce a la meta. Al recorrerlo, no podemos evitar o saltar ninguna etapa: las curvas o cambio de sentido, las buenas o malas experiencias, todos los días y todos los pasos. Uno camina y camina y tiene la sensación de que, con cada paso que da, está retrocediendo.

El laberinto contiene once galerías. En el Cristianismo, el número once simboliza la imperfección. Cuando iniciamos el camino lo hacemos siempre como seres humanos imperfectos, con todos los fallos y errores que ello comporta.

“Ahora soy capaz de generar paz para los demás”




ENTREVISTA: ALMUERZO CON… ANI CHOYING DOLMA


Pese a rozar la cuarentena, Ani Choying Dolma sigue teniendo cara de niña, de chica lista y despierta, segura de sí misma. Es difícil encontrar en su mirada el rastro de la niña abusada y apaleada que se crió en el barrio de Bodnath, en Katmandú, centro neurálgico de la colonia tibetana en Nepal, aunque tal vez esa fortaleza que desprende esta monja budista tenga algo que ver.

Ani Choying tiene una extraordinaria voz y congrega multitudes cuando entona salmos tradicionales tibetanos. Viaja por todo el mundo y acaba de publicar su biografía, La canción de la libertad (Vergara). Cuando no viaja, vive en Katmandú, donde ha fundado escuelas para monjas budistas con los beneficios que obtiene con sus actuaciones, una red que ahora se ampliará a un centro de diálisis renal en memoria de su madre muerta por una insuficiencia.

Ani Choying es hija de una familia de origen tibetano que llegó a Nepal con la diáspora que siguió a la invasión china, un conflicto que sale una y otra vez en la conversación. Está próxima del Dalai Lama, a quien se refiere como “su santidad” y a quien considera “un ejemplo viviente de la persona que cree en la no violencia, alguien que para mí es un ejemplo y una inspiración, y es una desgracia que el Gobierno chino no se dé cuenta”. “En el fondo de mi corazón estoy convencida de que esto cambiará”, añade.

LABERINTOS Parte 1ª

Gran laberinto de césped de Saffron Walden



EL LABERINTO

El laberinto es un símbolo, un signo de un lenguaje oculto e incomprensible que, sin embargo, todos conocemos. Aunque se trata de un enigma, un misterio, es posible interpretarlo, se puede desvelar su secreto y dejar que nos hable. Podemos extraer y acentuar uno u otro significado, sacar nuestras propias reflexiones y conclusiones.

Un símbolo nunca se deja explicar o interpretar por completo


El cosmos y el mundo


Al unir el cuadrado y el círculo, el laberinto simboliza la totalidad del universo. La Tierra (cuadrado) y el Cielo (círculo) se funden en un solo signo.

El ser humano se ha considerado siempre a sí mismo el punto de intersección del Todo porque une cuerpo y espíritu y ambos se manifiestan con gran fuerza en él.

Los indios hopi consideran el laberinto como el matrimonio entre el Padre Sol y la Madre Tierra. Las órbitas circulares del Sol forman una cúpula sobre las cuatro esquinas de la Tierra.


El miedo y la muerte


Aquel que penetra en el laberinto, queda encerrado en él. No hay ninguna desviación posible y es impredecible. Todo esto causa miedo porque se desconoce si el camino se puede realmente efectuar. Lo que el camino le depara a uno es incierto la lógica o lo absurdo, o todo o nada, el amor o el monstruo

El camino dentro del laberinto es, un recorrido por el más allá. El camino hacia la salida simboliza el renacer. Por eso el laberinto es un símbolo de la muerte y, a la vez, del renacer.


PERFORMANCE FESTIVA


En Festiva realizamos, el grupo de Siri con yoga, Pedro con los mandalas y yo mismo con los cuencos una performance en la carpa central.
Fue una experiencia entrañable.